
Esa tarde de fines de febrero el aire en la oficina de logística no circulaba. Estábamos con un calor de locos, de esos que solo tenemos en Mendoza cuando el Zonda amenaza con bajar, y yo estaba enterrado en planillas de Excel tratando de que el OTIF (On-Time In-Full) no se nos cayera por debajo del 90%. De repente, el pecho se me cerró. Sentí que el aire se volvía sólido, como si tuviera que masticarlo para que llegara a los pulmones, y las paredes del cubículo se me empezaron a venir encima.
Che, antes de seguir: fijate que si te anotás en algún curso por los links que dejo, Hotmart me reconoce una comisión. A vos no te sale ni un peso más, y a mí me sirve para seguir contando estas cosas. Pero quedate tranquilo que acá no aparece nada que no haya hecho yo primero durante un tiempo — si no lo probé en mi propia semana, no entra en Taller Calma.
Después de ese episodio, que no fue el primero pero sí el que más me asustó, me di cuenta de que no podía seguir así. Yo no soy psicólogo ni tengo formación clínica, soy un tipo que labura ocho horas (o diez, seamos realistas) frente a un monitor. Pero sabía que tenía que mover ficha. Así fue como, buscando algo práctico para frenar el incendio cuando el pánico me agarraba en medio de los llamados por entregas demoradas, llegué al curso Sin Ansiedad y Pánico. Lo vengo usando hace unos siete meses y hoy te quiero contar qué onda, sin vueltas.
El momento en que el cuerpo te dice basta
Viste que uno siempre cree que lo puede manejar. Yo pensaba: 'Si puedo coordinar el despacho de 20 camiones a Buenos Aires y que ninguno se pierda en el camino, ¿cómo no voy a poder controlar mi propio aire?'. Pero la cabeza no funciona con la lógica de la logística. Cuando el sistema nervioso autónomo decide que estás en peligro, no le importa cuántas planillas tengas pendientes.
Esa tarde de mayo, especialmente pesada por una auditoría sorpresa, intenté aplicar una de las técnicas de respiración que propone el curso. Estaba ahí, sentado frente al monitor, tratando de inhalar y exhalar como decía el video. Pero me puse tan nervioso por querer hacerlo perfecto que terminé haciendo fuerza de más. Me hiperventilé mal y me terminé mareando, sintiéndome un tonto total mientras mis compañeros me preguntaban si estaba bien. Ahí aprendí que estas cosas no son mágicas; requieren que te equivoques un par de veces antes de que el cuerpo entienda el mensaje.
Lo que me gustó de Sin Ansiedad y Pánico es que va directo al grano. No te da mil vueltas con la teoría de por qué te pasa lo que te pasa, sino que te tira herramientas para el 'ahora'. Por ejemplo, me ayudó a entender que la hiperventilación durante un ataque de pánico no es falta de oxígeno, sino que estás barriendo demasiado dióxido de carbono. Saber eso me sacó un poco el miedo de que me iba a morir asfixiado en medio de la oficina.
Lo que aprendí en estos siete meses
Desde fines del verano pasado hasta ahora, que ya estamos sintiendo la primavera, el curso fue mi 'extintor'. Hubo semanas jodidas, de esas cortas y secas, donde lo único que hacía era repetir los ejercicios de emergencia. Pero también hubo semanas mejores, donde me daba el tiempo para pensar por qué llegaba a ese punto. Si te pasa que sentís que el estrés te marea, fijate este texto sobre cómo manejar los mareos por estrés y ansiedad en la oficina, que a mí me sirvió para ponerle nombre a lo que sentía.
Fijate que el curso tiene sus bemoles. Una de las cosas que me pasó es que, al principio, sentí que el material daba por hecho que yo ya sabía respirar bien. Y la verdad es que cuando estás con el pecho cerrado, no sabés ni cómo te llamás, menos vas a saber coordinar el diafragma. Me llevó unas tres semanas de fallar mil veces hasta que me hizo clic. No es como un curso de Excel que hacés el módulo y ya sabés la fórmula; esto es más como entrenar un músculo que tenés atrofiado.
Un detalle que me cambió la dinámica fue el tema de los domingos. Viste ese 'clic' sordo en la boca del estómago cada vez que suena la notificación de Slack un domingo a la noche... Bueno, el curso me dio una estructura para no dejar que ese ruidito me arruine el sueño. Empecé a usar las herramientas de pánico preventivamente, antes de que el nudo en la garganta se hiciera insoportable. Si sentís eso, te puede ayudar leer sobre cómo aliviar la sensación de nudo en la garganta por ansiedad.
La comparación necesaria: ¿Extintor o plan de prevención?
Acá es donde te quiero ser bien honesto. Sin Ansiedad y Pánico es excelente para cuando las papas queman. Es el curso que necesitás tener a mano si sentís que te vas a desmayar en una reunión o si el corazón te late a mil por hora sin razón. Pero después de un par de meses, me di cuenta de que necesitaba algo más constante, algo que me ayudara a que el pánico ni siquiera llegara a tocar la puerta.
Ahí fue cuando empecé a mecharlos con Reset Mental. Mientras que uno me sacaba del incendio, el otro me enseñaba a no dejar cables pelados por toda la casa. El contraste es claro: el primero es para la crisis, el segundo es para el día a día. También probé en su momento 4 Herramientas para Vencer la Inseguridad, que está bueno, pero me pareció que se quedaba un poco corto para lo que yo necesitaba en la oficina.
Si estás con mucha ansiedad y sentís que perdés el control, Sin Ansiedad y Pánico es una inversión inicial que rinde mucho, sobre todo porque el costo es fijo y lo tenés para siempre. Pero ojo, acá entra la verdad de la milanesa: esto requiere mucha más autodisciplina que ir a terapia. En la terapia tenés a alguien que te espera; acá, si no te ponés vos a hacer los ejercicios, la plata es tirada a la basura. A la larga sale mucho menos que meses de sesiones, pero el esfuerzo de voluntad es el triple. Yo lo veo como mi propia logística personal: si no cargo el camión, la mercadería no llega.
¿Qué me funcionó y qué fue puro humo?
No todo lo que dice el curso me sirvió. Hay una parte de visualizaciones que para mí fue puro humo; no puedo imaginarme en una playa tranquila cuando tengo a tres fleteros gritándome por el celular. Lo que sí me movió la aguja de verdad fueron las técnicas físicas, como la de aplicar la técnica 54321 para la ansiedad en plena jornada laboral. Eso es oro puro porque lo hacés mientras mirás la pantalla y nadie se da cuenta.
Hace apenas unos días, salí de la oficina después de un día de mil llamados. Mendoza estaba con ese frío seco que te pega en la cara y te despierta. Caminé por el Rosedal del Parque San Martín —que tiene unas 307 hectáreas de verde, una locura de lindo— y me di cuenta de que ya no sentía ese miedo constante a que el aire me faltara. La ciudad está a unos 746 metros sobre el nivel del mar, y antes sentía que la altura me jugaba en contra, pero ahora simplemente respiro.
Veredicto final: ¿Vale la pena?
Si me preguntás a mí, después de estos meses, te digo que sí. Pero con una condición: tenés que estar dispuesto a sentirte un tonto las primeras veces que los ejercicios te salgan mal. No es una solución mágica, es una caja de herramientas. Si lo que buscás es frenar los episodios de pánico y entender cómo reaccionar cuando el pecho se te cierra, Sin Ansiedad y Pánico es el que tenés que comprar. El precio actual lo podés ver en la página del vendedor porque suele cambiar, pero comparado con lo que ganás en tranquilidad, para mí cerró por todos lados.
Ahora, si tu problema es más de hábitos generales y de que vivís 'pasado de revoluciones' pero no llegás al pánico, capaz te convenga mirar Reset Mental, que es más tranqui y estructurado para la rutina. Para los que buscan algo más enfocado en la concentración, existe Memoria Extraordinaria, aunque eso ya es para otro mambo totalmente distinto.
Como siempre te digo, che, esto es lo que a mí me sirvió para no volverme loco entre remitos y planillas. Yo no soy profesional de la salud, así que si sentís que la cosa se te va de las manos y no podés ni levantarte de la cama, hablá con un médico o un psicólogo. No hay curso que reemplace eso cuando la mano viene muy pesada. Cuidate, fijate qué te sirve a vos, y nos vemos la semana que viene en el Parque.
Sin Ansiedad y Pánico
Ventajas
- + Herramientas directas para frenar el pánico en el momento
- + Explicaciones llanas de lo que le pasa al cuerpo
- + Ideal para quienes no tienen tiempo de sesiones largas
- + Precio de entrada muy accesible
Desventajas
- − Requiere mucha autodisciplina para practicar solo
- − Algunas técnicas de respiración llevan tiempo dominar
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